Sigo. Malvivo.

Cuando todas mis lágrimas eran dulces y los escalofríos eran cosquillas y el miedo poco más que una broma vivía inocentemente feliz más bien ingenuo. Ahora que la vida me ha enseñado sus garras -y asustan- ya no río ya…

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Nunca

Nunca nunca sabrás nunca sabrás cuánto nunca sabrás cuánto te amo nunca sabrás cuánto nunca sabrás nunca.

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Amanecimos tristes

Diciembre amaneció triste. Yo también. Parece como si todos tuviésemos esa capacidad de opacarnos, de caernos hacia adentro y de no poder resurgir cuando hace falta; las hojas de los árboles también se entristecen, y algunas nubes, casi todas las…

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Nada y nadie

La noche llevaba varias horas instalada en el cielo. Él llevaba las mismas horas instalado en la ventana, absorto en su distracción, ausente de sí y de la vida, con un pie en la habitación y otro pie en la…

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No veo más allá

No veo más allá de este muro opaco que pongo ante mi mente o mi vista para no ver más allá. No veo más allá de mis límites imaginarios, de estos miedos empoderados, de mi nudo en la garganta, ni…

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De una a otra cosa

Reclamo amaneceres más brillantes, pájaros de más colores, mariposas que nunca mueran. También quisiera, y esto es lo que realmente me interesa, conocer tu desnudez, deslizar mi mano por tu vientre, jugar con tus vellos, circunvalar tus pechos. Así mismo…

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Cada día estoy mejor

Llorar no es el verbo que más conjugo en esta época de mi vida. Añorar, añoro. Pero menos que antes. Mi corazón se ha acostumbrado a sufrir sin sufrimiento. Mis lágrimas son falsas. Todas. Mis lamentos no tienen fuerza ni…

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