TÚ, AYER
Te miraba y no podía creer que fueses tú,
la misma con la que compartí gasté
(he borrado compartí porque ya no lo siento así)
una parte de mi vida.
Te escuchaba pero no te oía.
O tal vez era viceversa.
El murmullo ininteligible
no me sacaba del pensamiento
de cuánta vida gasté por ti o contigo.
(Ahora sí me atrevo a poner directamente gasté).
¿Cuánto se finge en una relación?
¿Cuánto se calla?
Tus últimos gestos,
serios,
agresivos,
no coinciden con el recuerdo
de nuestros primeros años.
En realidad…
¿eres como eras antes o eres como eres ahora?
Mis pensamientos se interponen
entre tú y tu actitud incomprensible.
Sólo siento una gran indiferencia.
Del amor no queda ni una huella
y el desamor ha ido imponiéndose.
En tus labios no quedan rastros de mis besos.
El brillo de tus ojos es de ira y no de amor.
Cada uno cogimos nuestro propio camino
y esa fue la mejor decisión.