De sus ojos infinitos
Sus ojos. Recuerdo claramente sus ojos. Sobre todo, sus ojos. Y un poco, la sonrisa de anuncio de dentífrico, y otro poco, su pelo como ensortijado. La voz, no. Sí los adjetivos con los que me piropeaba, pero no recuerdo…
Sus ojos. Recuerdo claramente sus ojos. Sobre todo, sus ojos. Y un poco, la sonrisa de anuncio de dentífrico, y otro poco, su pelo como ensortijado. La voz, no. Sí los adjetivos con los que me piropeaba, pero no recuerdo…
La melancolía es esa dulce y amable tristeza que se pasea inocentemente por algunos momentos, como si fuese dueña y señora, o una Diosa pequeña, o un aire venido de lejos cargado de unos pensamientos que habitan en el pasado.…
“¿Por qué vivo?”, se pregunta. “No recuerdo”, se contesta. Se quedó en el pasado. Su cuerpo, por su cuenta, siguió sumando años. Los otoños preguntaban por ella. “No está”, era siempre la respuesta. No llegaba con el amanecer, no aparecía…
Recuerdo, en un recuerdo efímero, huidizo, como un suspiro abreviado, apenas nada, los últimos minutos, sangrantes, que pasé junto a ti. Mi memoria se ha aliado con el corazón para evitarle sufrimientos y hace desaparecer tu sonrisa, imborrable, tu mirada,…
Reluces en la penumbra de este club intencionadamente mal iluminado. Esta luz falsa y clandestina camufla las imperfecciones y las heridas de tus años. A pesar de esta certeza brillas, reluces, sobresales, de entre tus compañeras de oficio y desventura.…
Cada mujer que ocupó mi atención, mi cama, o mi vida, o las tres cosas a la vez, dejó una huella duradera, una huella que se llevará el aire o una huella indefinible, pero cada una de ellas, todas, dejaron…
Aquel triciclo con su asiento desvencijado, la rueda delantera un poco coja, su aura desconchada -para mí iridiscente- y su llamada tentadora marcaban mi destino -abocado más a ser sueño que realidad- que en aquel momento era pedalear un rato…