Isabel
Tus ojos me miran en silencio. Tomas un café para que se ahoguen tus nervios. Enciendes un cigarro, aunque quizás no lo sepas. Quieres decirme algo, pero no encuentras la palabra del principio. Haces un ademán inconcluso de querer hablar:…
Te mueves como un río inquieto. No hay instante que te atrape ni retrato que te deje quieta. Nada te calma, nadie te frena. Tienes necesidad de vivir urgentemente, todo al mismo tiempo, multiplicándote por cien, desestimando conformismos añejos en…
Así me insistes: no haya muro entre nosotros, dejemos el ir y venir de las cosas, que los besos sean ágiles y desinhibidos y no encuentren barrera en la prudencia ni miedos en sus bolsillos; amemos como si no tuviéramos…
Te imagino, Graciela, al otro lado de este océano, tomando mate tras mate, y siempre leyendo poesías, de día en la mecedora de tu abuela, de noche tendida en el sofá de florones rojos. Te imagino con tus lentes redondos,…
Lo confieso: estoy atrapado en tu recuerdo. Ni una distracción, ni un ánimo, ni una esperanza, ni un destierro... nada me ayuda a salir de mí. Cada vez se cierra más el círculo concéntrico; cada vez crecen más las murallas…
Ni crece ni engorda. Sus doce años parecen siete. Un cerebro rápido, una intuición despierta, una determinación invencible para salir adelante, la vida moviéndole continuamente, el esqueleto, el pellejo, y poco más... Sus padres fallecieron muy pronto. Su abuela no…
Miro con vehemencia tu adolescente inquietud. Desde el mirador de mis cuarenta y tantos, desde la calma a la que me han traído los años, observo tu curiosidad fresca, tu vida dubitativa, tu insonora urgencia y tu aprendizaje de la…