Y entonces se dio cuenta.
Descubrió,
asombrada,
la LUZ, con mayúsculas,
la LUZ y no sabía qué era.
La sintió dentro de sí
y se sintió poseída por ella.
Es la Iluminación, se dijo.
El Nirvana, dijo sin saber lo que decía.
Dios ha entrado en mí, añadió extasiada.
Soy otra.
Eres tú, le corrigió una voz interna.
¿Soy yo?
Sí, le contestó la misma voz.
¿Dios está dentro de mí?
Dios también eres tú, escuchó.
¿Me he iluminado?
Te has dado cuenta, le aclaró.
¿Dios dentro de mí?
Dios eres tú.
¿Yo soy Dios?
Sí.