Mari Luz
A cambio de uno sólo de tus besos, el menos febril o el más insensato, prometo iniciar una peregrinación que me lleve a cualquier infierno. No sé, Mari Luz, tus intenciones. Si no es amarme, en un presente imperativo de…
María Rosa, que durante su infancia era como su nombre, desde que enviudó, de marido y de su vida, se enfundó en un luto riguroso, imborrable y atávico, que no la abandonó ni en la ingravidez de los sueños ni…
No llores más, mi niño... Pero recuerdo que era el tono, el modo leve, la voz amorosa, quienes me enjugaban el llanto; que era su mirada inagotable quien me daba confianza; que eran sus brazos el más seguro refugio... Ya…
Predominan el azul intenso del cielo y los indefinibles colores del mar. La playa, en cambio, es de un tono aburrido, anodino. El único sonido que no es de olas proviene de un niño pequeño que corretea por la orilla.…
Me miró por entre la cortina de lágrimas con una mirada inundada. No añadió palabras a la mirada acuosa. ¿Para qué? ¿Para decir dos veces lo mismo? Cerró los párpados. Se escondió tras ellos. Ocultó el nacimiento del manantial infinito.…
Aún recuerdo mansamente aquel olor de aire virgen del campo y el perfume de la hierba recién cortada y las voces invisibles de los animales que pastan a lo lejos. También te recuerdo a ti. Eras la maestra eterna que…
Tu cuerpo fue altar donde te veneraba; tu espalda curvilínea, paseo para mis dedos, delicia donde mis caricias retozaban; tus pechos, almenas, y mis manos siempre a la conquista; tu vientre, llanura, y mis manos viajeras natas; tus nalgas, tersas…