Tú
Recuerdo, con un brillo de nostalgia en el lagrimal, la primera vez que admiré tu desnudez. La piel, eternamente morena, tostada por todos los soles, mezcla de todas las razas caribeñas. La boca, tesorera de unos dientes simétricos, besos que…
Recuerdo, con un brillo de nostalgia en el lagrimal, la primera vez que admiré tu desnudez. La piel, eternamente morena, tostada por todos los soles, mezcla de todas las razas caribeñas. La boca, tesorera de unos dientes simétricos, besos que…
Más que sus gritos, más que sus aspavientos, más que sus correteos alterados, eran sus ojos sin destino lo que me asustaba. Agitándose, escupiendo insultos, o prorrumpiendo aullidos, no me asustaba tanto como al mirarme sin mirada. Su mirada, -antaño…
Aquella guerra sexual de largas mañanas de contienda producían, entre el calor y nuestros calores, un sudor comestible y agradable por el que resbalaban, sedosos, nuestros cuerpos excitados. A cambio de su presencia, ganábamos en suavidad al rozarnos: un ballet…
Que sepas nada más nacer que eres hijo del amor: amor tu padre y amor tu madre. Que sepas que el mundo te dio la bienvenida, no te acogió como extranjero, sino…
Llegó a Madrid. No sé si buscando o huyendo. Trajo en su aire la confusión propia de quien llega a un lugar desconocido. Buscó en la nada impasible el hilo de su futuro pero no lo encontró. Así que en…
Se le pasó el tiempo del amor. Justo cuando su corazón más debiera desbocarse y más excelsamente debiera morir de amor, comenzó la glaciación en sus sentimientos. Tu aparición en su vida produjo un caos más desconcertante que los caos…
Ni siquiera tú conoces el sabor de tus besos. Sólo yo. Nadie más cata sus jugos, percibe sus calores, recibe sus escalofríos. Ni siquiera tú. Sólo yo. Nadie más siente tu lengua, tus ávidos labios, tus cálidos besos enamorados. Sólo…