A Laura
Te olvidé un veinte de abril de mil novecientos noventa y cinco. Desde entonces no te he recordado ya que borré tu nombre y tus latidos. No me acuerdo de que monopolizabas mi amor, acaparabas todos mis besos y marcabas…
Después de que mis ojos, teñidos de deseo, confundidos de lujuria, hubieran recorrido tu cabello falso, los ojos agazapados tras la pintura, la boca que falsifica besos, tus pechos más que maduros, la cintura a caballo entre llena y fina,…
No puede ser… apenas han pasado cincuenta años desde la última vez que la vi, pero la encuentro muy cambiada. Diría un poco más mayor. “Encuentro vivos tus eternos ojos de ónix, tu mirada latiendo como el fuego, el cuerpo deseable,…
Alborada de hinojos con los ojos marchitos, amanecer de piedras que laten desafinadas, querubines y camioneros besándose, quesos huérfanos como el padre de Adán, peregrinos emprendiendo el camino del regreso al final sin excusas en la mirada que no mira…
Abanicar al aire para que camine, soplar las velas encendidas para salvarlas, esperar una manada de versos para mis poesías, organizar mis años (estaban los veinte antes que los tres) escupir una congoja que me raya la garganta. Bailar música…
Venganza: galopa por mi ternura destruyendo puentes de amores y rompiendo los soles que me alumbran, quemando las esperanzas que gemían ya antes de nacer; pulsa las cuerdas que me atrapan, saca de ellas quejidos lastimeros, gritos a mil voces…
Vamos a bajar las nubes a la altura de los ojos para verlas tocarlas sentirlas con los sentidos vivos, y vamos a traer los Unicornios a este mundo hoy aquí para montar su grupa angelical y poder recorrer mundos imposibles...…