El tren de mi locura
Comunico al mundo mi deseo de viajar en el tren de la locura, con las ventanillas bajadas, que entren las flores, que salgan las golondrinas, sin abandonar los raíles de nata, carceleros de un tren que ansía volar con sus…
Comunico al mundo mi deseo de viajar en el tren de la locura, con las ventanillas bajadas, que entren las flores, que salgan las golondrinas, sin abandonar los raíles de nata, carceleros de un tren que ansía volar con sus…
En la pared de mi salón vive un reloj muerto en el que las diez y diez, de la mañana y de la noche, se han eternizado. A veces lo miro de reojo esperando en cada mirar furtivo el milagro…
Culebreaba por su sangre un temor ávido de una pizca de esperanza. Era un miedo indefinible, hijo bastardo de la noche y del veneno. Era un miedo asustadizo, más infantil que inexistente, más ingenuo que agresivo. Era un miedo poco…
Cazador implacable de instantes que acapara en su nueva Nikon… Turista urgente que desatiende el paisaje, y no se embebe de presente, y no huele el lugar: confía en que al llegar a casa y abrir el vientre de su…
Por pura providencia, o porque un torpe secretario de la Oficina de Destinos traspapeló mi expediente, acabé en la otra parte del Mundo abrazado a una mulata de ubres descomunales y rebozado en la arena blanquecina de una playa casada…
Sólo faltaba el aire. Habían venido el toro de las mil sonrisas, la corneja de ojos dorados, la párvula reina de todos los corazones... Si queríamos inaugurar el cuento, sólo faltaba el aire de diminutas perlas para que las letras…
Alboroto del aire insurrecto buscando rendijas cómplices por las que ingresar en el convento… Monjas corriendo desbocadas, grititos vírgenes en sus voces blancas, tocas bamboleantes, algarabía de rosarios y breviarios… Desbandada de palomas en el patio huyendo en el viento…