Déjale
Deja que te cuente lo que quiera. Déjale que comparta sus alborotos. Hay mañanas que no se encuentra en el espejo, su sombra no le sigue, y no escucha su propia voz. Hay días que le matan, le anulan los…
Deja que te cuente lo que quiera. Déjale que comparta sus alborotos. Hay mañanas que no se encuentra en el espejo, su sombra no le sigue, y no escucha su propia voz. Hay días que le matan, le anulan los…
Como pseudopoeta que soy, pseudoescribiente, me permito el lujo y el privilegio de enamorarme sin riesgos, de llorar sin lágrimas, de sufrir con el corazón íntegro, o de inventarme apasionadas amantes que derrochan su amor en mí. Como me quedo…
Las cuatro horas y diecisiete minutos. Hace un momento eran dieciséis los minutos. Poco antes, quince. Llevo mucho tiempo despierto. Tú duermes pánfilamente. He estado pensando cuántas veces te habré observado en tantos años que llevamos juntos, mientras tú eres…
…como aquellos amantes, jóvenes y despeinados, desatentos a la cordura y la frialdad, entregados a la pasión de quemarse conjugando el verbo amar en todas sus posturas, las ropas por el suelo, el pudor en la puerta de la calle,…
Camino entre soles desconocidos que me aquietan o me inquietan con sus luces multicolores. Camino distraído pensando en ti mientras pienso en nada mientras pienso en todo. Camino a contracorriente remontando mis confusiones en la búsqueda desesperada de mis principios.…
Me alejo. Dejo en el aire el protagonismo que mandaba en mi vida. Dejo el cargo. Nada soy. Lo sé. No me necesito para vivir, ni para ser yo. Por eso me voy de mí. No sé cómo resolveré el…
Se le quedaban los besos colgando de los labios, como babilla de caramelo, como hilo de miel… como si fuera el tonto del pueblo, el de la risa torcida, el juguete vivo de la malevolencia de los niños, el que…