Te amé, te amo, te amaré.
De todo hace muchos años: de la primera vez que te vi y de la última que te abracé. Después llegó el final. El tuyo. Y con el tuyo, el mío. Tuve todo el amor contigo y todo el vacío…
De todo hace muchos años: de la primera vez que te vi y de la última que te abracé. Después llegó el final. El tuyo. Y con el tuyo, el mío. Tuve todo el amor contigo y todo el vacío…
He nacido para amarte. Es un título perfecto para una canción -una de esas empalagosas- o para una novela dulzona -de esas prohibidas a los diabéticos- pero también es -o puede ser- la voz más sincera de un corazón cuando…
De todo hace muchos años: de la primera vez que te vi y de la última que te abracé. Después llegó el final. El tuyo. Y con el tuyo, el mío. Tuve todo el amor contigo y todo el vacío…
Y entonces llegó el miedo. Se instaló aferrado a su mente. Pensó en quedarse para siempre, atemorizándole y aterrorizándole, haciendo prisionera a su tranquilidad, secuestrándole el optimismo, instaurando un luto permanente de salidas y horizontes cerrados. Llegó un miedo de…
Ya no dudo. Ya lo sé. Esa risa sonrisa de tus labios me confirma que me amas. No necesito discursos de palabras empalagosas, ni que me digas con tu voz lo que ya me dicen tus ojos. Te amo. Aún…
El amor se vuelve inexperto cada vez que conoce a dos personas que tambalean en sus primeros compases y se sonrojan; no sabe dónde poner la mirada y tiembla, ríe, se avergüenza o calla. Así que cuando uno se enamora…
Dime con tu voz intermitente, con tu voz indecisa, qué es lo que sientes, cuáles son tus sobresaltos, cuáles tus deseos, de qué color son tus tristezas, cuándo tus sueños son felices, el origen de tus sonrisas… Dime tu miedo…