Pudores
Tenía treinta y dos años, el alma atacada de amarguras, el amor sin estrenar y la libido insatisfecha. Tenía el pelo atractivo, manos de cura, sonrisa tímida y unos ojos sin miradas. Tenía un bastón blanco, un perro…
Soy Lucía. Estoy sentada en el sofá del salón. Hace un rato estaba pensando que ya ha debido llegar el invierno. Antes avisaba: enviaba al frío como emisario de su llegada y le iba robando tiempo al día, poco a…
Me llamó la atención la desvergüenza de su paraguas amarillo sobresaliendo entre el resto de paraguas oscuros, de luto perpetuo, que podía ver desde el balcón de mi casa. Instintivamente dejé mi desocupación de ver paraguas o gente mojándose,…
Ciénaga de Oro (Colombia), 1881 Justamente hoy, catorce de Abril, se cumplen tres meses de la primera vez que me preparé ritualmente un café, como siempre he pensado que hacen los escritores cuando se ponen a escribir, me senté…
“La vida es ingrata y casi nunca está a favor de uno”, pensó. Volvió a mirarla, destapada, desnuda, aquella piel casi recién estrenada, el cabello bullicioso, los ojos descansando tras los párpados, y la boca insinuando un beso. …
No me gustan los hospitales. Nunca me han gustado. De niño tuve que estar ingresado durante tres meses porque una operación sin complicaciones se complicó, y acabé harto del ajetreo de enfermeras encrespadas intentando con el apoyo de…
Desde hace mucho tiempo busco algo que olvidar y no lo encuentro. Quizás, pero sólo quizás, es que ya lo conseguí. Lo que busco creo que tiene que ver con robar un olvido y traerlo al presente, recuperarlo…