Soliloquio compartido
Floreciste muchas veces, almendro, después de que ella me dejara. Cada primavera soñaba que el próximo estallido de flores en tus ramas lo veríamos ella y yo cogidos de la mano, entre miradas al fondo de los ojos, otra vez…
Floreciste muchas veces, almendro, después de que ella me dejara. Cada primavera soñaba que el próximo estallido de flores en tus ramas lo veríamos ella y yo cogidos de la mano, entre miradas al fondo de los ojos, otra vez…
Te habré llorado más de mil océanos en el último año. Te mereces más, pero es agotador y mis fuerzas son escasas. Me oprime el negro del luto y me pesa cargar con esta tristeza de ver el pasado sólo…
Llevo más de tres años acudiendo a esta misma cafetería. Me considero un experto en su clientela. Conozco a todos los que dejan su despacho a eso de las once para bajar a tomar un café y una porción…
Mamá: Últimamente te estoy mandando muchas de estas cartas que tengo que escribir en el pensamiento puesto que no hay otro método para comunicarme contigo, porque, a punto de irte de este mundo, y privada de la consciencia para escuchar…
Se me ha perdido la sonrisa. Me he dado cuenta ahora, que iba a afeitarme y me he fijado en el espejo. Una mirada que no ha querido repetir la rutina del reojo fugaz y se ha arriesgado…
El espejo, tan cruelmente sincero, le devolvió una dramática imagen: la de una mujer que aún no había consumido cuarenta años pero ya acumulaba una derrota de muchas vidas. Ante esa visión, cerró los párpados. El izquierdo con…
Quiso el destino rescatarle de la rutina cotidiana y le llevó, tan dulcemente que no se dio cuenta, por la calle Santísima Trinidad. Sólo había pasado una vez por esa calle, de la mano férrea de su madre. El recuerdo…