Nada que contar

Podría afirmar con la verdad inafectada que nací en la hora dieciséis de un día engalanado con un sol del desierto. O decir fríamente que frío era el día dos de agosto del mismo apático año en que murió mi…

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Muere el poeta

El poeta muere cuando se queda sin palabras. El poeta muere cuando la vergüenza le confisca algunos sentimientos; cuando ciertos adjetivos se esconden en algún laberinto del cerebro; al abandonar la estupenda tradición de desordenar el orden gramatical; por perder…

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Milagregro

A veces, preferiría descansar en silencio de historias que me piden que las cuente, de palabras que pretenden que las escriba. Preferiría el silencio de los sordos, el silencio de las esculturas, el silencio del bosque cuando duerme. Pero las…

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Mala maldición

Si algún día indeseado algún lector indeseado cometiera la indiscreción de leer estos pensamientos, guárdese mucho de juzgarme. No crea el maldito lector que es mi meta publicarlos: no quiero intrusos en mis cosas, ni jueces mal informados que yerren…

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Las palabras, las poesías y su ejecutor

Esclavo de los versos, escribano por obligación y notario casi fidedigno, escucho en la insonora inspiración frases incomprensibles, desorganizadas por una retahíla de palabras presurosas que no saben alinearse bien. “A formar”, digo militarmente. Verbos, adjetivos, adjetivos... todos se amalgaman…

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