La no poesía y yo

No puedo -lo sé y lo siento con pena- convertirme en poeta. Otros se llevan las palabras más floridas, las que saben el camino al corazón, las que son cebollas que provocan lágrimas, mientras que para mí quedan las básicas…

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Abandonado

Me viene más el sueño que la inspiración y no sé si esto marca el principio de mi final. Y no hablo de morir. Aún. Hablo de mi no creatividad, de que antes las historias circulaban por mi imaginación, peleándose…

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Cualquier frase

Cualquier frase -incluso aunque suene absurda-, cualquier idea -aunque sea la reina de los disparates-, cualquier sueño -aunque sea una pesadilla-, sirven para comenzar. Poco después llegará la cordura -o no- e implantará el orden -o no-, se desecharán las…

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Ya estoy tranquilo

Algunos días, como este, siento la necesidad imperiosa de coger la pluma y escribir algo que se parezca a una poesía. Tal vez esto mismo me pueda servir. Me apetece desempolvar palabras, matrimoniarlas haciendo “esto” que lees -llámalo/llámelo como quieras/quiera-.…

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No me atrevo a ser poeta

No me atrevo a soltarme de esa formalidad llamada cordura -que es mala compañera en este caso- para lanzarme por los toboganes de la poesía-locura sin agarrarme al léxico sin soltarme al riesgo descontrolado y deseado de componer sentimientos o…

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Poeta mercenario

No soy un poeta. Soy un funcionario de las letras, un administrativo literario; de diez a catorce hurgo en el diccionario de mi mente y construyo frases a partir de rompecabezas. Sólo soy sensible y me enamoro de diez a…

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