No necesito nada más
que este agradable silencio
que me embarga y embriaga
poniendo algo de luz
donde sólo había vacíos.
Disfruto un Nirvana pequeño,
tal vez sólo su eco,
pero mis pensamientos se alborotan
y no callan en su silencio.
Es una paz que merece mayúsculas,
PAZ,
y que además de
PAZ
contiene
ciertas maravillas indefinidas.
No necesito nada más,
ni explicaciones ni definiciones,
ni la incursión de mi mente
interfiriendo en el encanto.
Llevo años buscando,
aun sin saberlo,
la PAZ.