Te echo en falta

Te echo en falta cuando llego a casa:

me choco contra el vacío y noto tu ausencia.

Sé que no estás cuando me acuesto

y mi cuerpo se acerca a la nada y la abraza.

Malvivo a base de recuerdos y nostalgias.

Mi presente se quedó atrás,

mis sonrisas son ficción

y mis risas llantos disfrazados.

Miento con naturalidad, por la costumbre,

cuando digo “estoy bien”,

tratando de engañar y de engañarme.

Añoro tus caderas anchas,

tu sueño sin fin,

tus pies fríos,

la huella de tus uñas en mi espalda

y la poesía de tus palabras de amor.

Sí, te echo en falta.

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