Viento del pasado

“Te amo”, me dijo el viento.

O tal vez me lo dijiste tú,

hace tiempo,

y el viento lo guardó en la memoria,

lo llevó de uno a otro lado,

manteniéndolo en secreto,

reservado sólo para mí,

para aparecer ahora,

años después,

con tu “te amo”

idéntico,

intacto,

misma voz y tono,

mismo ritmo y amor,

como si nuevamente

dijeras un “te amo” vivo

para reverdecer al amor

-ya acabado y enterrado-

y aquella  vida,

aquella muerte,

aquel dolor.

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