Confesiones y confusiones
Como gritos de palomas aterradas... así es la tormenta que se ha instalado entre esta piel y estos huesos. No hay nada más alejado de mí que la paz, la calma, la conciencia de ser yo, la serenidad del sabio,…
Como gritos de palomas aterradas... así es la tormenta que se ha instalado entre esta piel y estos huesos. No hay nada más alejado de mí que la paz, la calma, la conciencia de ser yo, la serenidad del sabio,…
Como pseudopoeta que soy, pseudoescribiente, me permito el lujo y el privilegio de enamorarme sin riesgos, de llorar sin lágrimas, de sufrir con el corazón íntegro, o de inventarme apasionadas amantes que derrochan su amor en mí. Como me quedo…
A base de ensimismamientos, y sin tener la precaución de amarrarme con un hilo de cometa para no escapar a otro mundo y no encontrar el camino de regreso; engarzado en los sueños de ojos abiertos que son los personajes…
Sigo sin pensar en mí. A lo más que llego es a una tristeza que ansía un llanto, o a una apatía persistente, o a una rabia disimulada. Pero nada más. No arranco con un impulso imparable, no soy fecundado…
Que no se esfuerce el dolor en querer rendirme sin condiciones. No quiero los inconvenientes de la vida. Sólo quiero escuchar música, otear el infinito, beber agua silvestre o pasear con alas leves. Nada de quebrantos, conflictos o escandaleras. Nada…
Hoy es el día que me recuerda los años que acumulo. Cincuenta y uno. El año pasado decidí estancarme y no seguir sumando: de nada sirvió. Con una obstinación que desafía al olvido y vence a la utopía, se han…
A mis cincuenta y dos, y con un alma sin remediar, y un futuro desconocido que no adivina el siguiente paso, ni el auténtico deseo, ni el sentido de la vida... cumpliendo años, de nuevo, pero otros años más numerosos,…