De donde yo vengo

Levantó los puños al cielo,

no sé si retando o amenazando,

y dijo unas palabras balbuceantes

que ni él mismo comprendió.

Repitió el gesto y no obtuvo respuesta.

Demasiado alcohol en su cuerpo.

Demasiada frustración en su alma.

“Esta vida es una mierda”, pensó.

Ni siquiera era suyo el pensamiento.

“Esta vida es…”

no pudo completar la frase por su cuenta.

Algunos pasados son muy crueles

y no se rinden al olvido;

algunos duelen toda la vida

y no se andan con cuidado;

algunos no frenan su instinto

malvado y asesino

y siguen destrozando duramente

por muchos años que pasen.

Deja una respuesta