Nada éramos

Intentamos sobrevivir,

como también lo intentan los ecos,

pero tuvimos las mismas nulas posibilidades.

Morimos.

No había otra opción.

Era lo mejor.

El olvido echó tierra

sobre aquello que sentimos alguna vez

y ya no fuimos nada más para la historia.

Fuimos desterrados de todo y del todo:

ya no teníamos ni pasado ni verdad.

Nada quedó de nosotros.

Nos sentíamos cerca

pero sabíamos que estábamos muertos.

Hablábamos sin voz ni palabras.

Mirábamos sin ojos ni miradas.

Caminábamos sin pasos ni huellas

Éramos nada.

Nada éramos.

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