Abandonado

Me viene más el sueño que la inspiración

y no sé si esto marca el principio de mi final.

Y no hablo de morir.

Aún.

Hablo de mi no creatividad,

de que antes las historias circulaban por mi imaginación,

peleándose por ser la primera en salir,

atropellándose hasta que las podía escribir.

Hablo del final de los personajes de papel,

esos que sólo viven cuando alguien los lee.

Hablo de un sol que brilla sólo para mí,

que sólo me alumbra y calienta a mí.

De amaneceres que solamente yo veo,

porque cuando son otros los que leen

son otros amaneceres vistos con otros ojos.

Mi pluma y yo,

con la inestimable colaboración de la mente,

dábamos vida a inexistentes

que ahora seguirán en su inexistencia.

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