Los Grandes Éxitos en la vida
no son necesariamente grandes:
sólo hay que sentirlos como grandes.
Quien tiene muchas y utópicas expectativas
acerca de su vida
multiplica sus posibilidades
de sentirse frustrado.
Es dolorosamente habitual tener
la sensación de perderla,
de no aprovecharla más,
de no poder
-y lo que es peor-
de no saber
sacarle todo el jugo,
el cien por cien,
más belleza y más felicidad,
más amor y menos amargura,
más sorpresas y menos rutinas.
Lo simple, lo sencillo, lo humano, lo sentimental…
hay muchas cosas que podemos engrandecer.
Hagamos Grandes los pequeños éxitos.