Enloquezco 333

Derrocho adjetivos trágicos.

Aprovecho todos los sinónimos

de dolor y llanto.

Sufrir es un castigo

y no un verbo.

Llorar, para mí, es una imposición

y no una opción.

Muero cada día

y no termino de escarmentar.

Divago, enloquezco, desvarío.

No sé cuál de todos los alborotos soy,

la vida no me trata bien

ni la soledad es buena compañía.

Cuando me quedo a solas conmigo

cualquier motivo es motivo de llanto.

Los infiernos me resultan apetecibles

porque el diablo es un buen compañero.

No soy yo, lo sé.

El delirio es mi próxima estación.

Morir, mi más deseado destino.

Esta es una silenciosa llamada de auxilio

desde mi desesperación.

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