Su minuto de intimidad

Deja

por un instante

sus quehaceres

y sus tareas cotidianas.

Se seca las manos

en el delantal.

Sonríe.

Se sienta.

Se alisa el vestido.

Se atusa el pelo

y lo recoge con una goma.

Todo en silencio,

aunque su corazón late

distinto

y su alma ríe

distinto.

Es lo que tiene

acordarse de él

o no dejar

de pensar en él.

Su rutina cotidiana le está esperando,

pero este es su minuto de intimidad

entre ella, la distancia y él.

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