No falta en mi vida
alguien que imponga el desorden,
me cambie de sentido las manecillas del reloj
y me adelante la fecha en el calendario.
No falta en mi vida
un nuevo desastre cuando ya he solucionado otro,
ni un solo quejido que malviva en mi boca,
ni una sola pena que no lleve mi nombre.
No falta en mi vida
un terremoto de mi talla,
un invierno que no dure todo el año,
un infierno que no dure toda una vida.
No queda en mi vida
un día que no tenga su propia guerra,
un amanecer que no me haya encontrado llorando,
una oración que haya tenido respuesta,
una palabra de esperanza
o una palabra de consuelo.