Me gustaría confiar
en que esta tormenta
que me atormenta
sea quebradiza y finita,
que esta nube negra
deje de amenazarme pronto,
de interponerse,
de destrozarme,
que se la lleve el viento
o una buenaventura,
o una magia,
pero que desaparezca
y me deje libre
de sus tormentos,
de sus gritos más los ecos,
su perfidia,
su falta de esperanza,
y que aparezca el aire en mi vida,
recupere la luz,
se instaure de nuevo la fe,
la sonrisa,
las ganas de VIVIR
y la VIDA.
Eso quiero.