Y no tiene remedio

Entró a traición

-inesperado e indeseado-

un sentimiento desconcertante,

indefinible pero doloroso.

Lloré, por supuesto.

No me quedó otra opción

más que la de desbaratarme,

deshacerme sin remedio,

medio morir.

No sé qué sentimiento era

pero me venció sin mi oposición.

Me duele todo menos el cuerpo.

Tengo el alma ensangrentada,

el corazón en el psiquiátrico,

el porvenir secuestrado.

La felicidad se ha ido a su propio entierro.

Esto es una locura, lo sé.

Y no tiene remedio.

Deja una respuesta