“Él dejó de escribirle,
ella dejó de extrañarlo.”
Así concluyen
algunas historias de amores
que se convirtieron en nada
después de haber sido explosivos,
de haber roto todos los impedimentos,
de haberse impuesto a todo.
Son esos amores que no son amores
pero aparentan ser eternos.
Ella se diluyó poco a poco,
él la fue borrando en su corazón,
ella se llevó huellas y recuerdos,
él recogió sus pisadas y sus sombras,
y sin decir nada
ni ponerse de acuerdo
no se dijeron adiós
pero fueron desapareciendo.