Así soy yo

A veces

me escapo de mi mediocridad

y me creo

hábil, listo, valiente o bueno,

y con ese autoengaño

navego unos pasos más,

unos cuantos minutos,

un poco más de luz

con una fe que no es mía,

y me miro en el espejo

de mi corazón

y me creo otro,

alguien parecido a quien deseo ser,

y hasta me sonrío,

pero el espejo

-tan cruel como sincero-

me devuelve una imagen

que me pone en mi sitio,

desnudo

y sin bolsillos donde esconder

mentiras o consuelos falsos.

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