Saber escoger

Siempre supe que saber escoger

marcaba o cambiaba el rumbo,

que cualquier decisión importante es importante

y que la precipitación sólo precipita al vacío de un barranco.

Aprendí pronto que los errores se pagan a precio de oro,

que el arrepentimiento es el padre de muchas lágrimas

y que la mayoría de los dolores se los debe uno a sí mismo.

Escoger mal a la pareja, hiere.

Escoger mal a los amigos, duele.

Escoger mal el futuro, mata.

Escoger mal el camino, cansa.

“Si no te suma, que no entre en tu vida,

si no te aporta no lo tengas cerca,

si te hace daño, aléjate o sácale”.

Con tan elementales principios comienzan los grandes cambios.

El viaje hacia Ser Uno Mismo comienza respetando estas premisas.

Preservarse es el mejor consejo.

Cuidarse es de obligado cumplimiento.

Amarse es la base indispensable.

Escoger requiere tiempo a veces y claridad siempre.

La objetividad es imprescindible y la cordura es necesaria.

Las prisas son malas consejeras.

La intuición no siempre es un acierto.

Las locuras llevan directamente al error

y los errores duelen.

Saber escoger.

Ahí está la solución.

Así comienza lo bueno.

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