La creación

Primero te inventé a ti

y luego tu nombre,

tus piernas impecables,

un aroma sólo tuyo y para ti,

te puse besos de infinitos sabores,

conversación en las miradas,

sonrisas en tu aura,

y un festín en tu corazón

para que repartieses alegría.

Quise crear la mujer perfecta,

la amante ideal,

la compañera magnífica:

una creación de la que el mismísimo Dios

se sintiera orgulloso.

Es una lástima que no exista el milagro

que te traspase

de mi imaginación a mi vida.

Deja una respuesta