Me corren lágrimas por las mejillas
pero son lágrimas de mentirijillas
que contienen agua
pero no sentimientos.
Lloro sin tristeza.
Esto no es un llanto como Dios manda.
Falta la congoja,
faltan los hipidos,
la frustración y las maldiciones,
la incomprensión y el dolor;
falta el lamento en un grito,
la llorera descontrolada,
los ojos inundados,
el alma encogida,
el peso del mundo y de la vida,
y la desesperación.
Y sólo entonces,
y con todo eso,
será un llanto de verdad.