¡Otro día perdido!
Y ya van no sé cuántos miles
que acaban mal,
vacíos de vida,
sin mí,
que me hallo fuera y lejos,
no sé dónde,
pero no en el aquí y ahora;
mi presencia es una ausencia,
y estoy sin estar,
mi cuerpo y mi mente
cada uno en una punta;
yo vacío,
un cascarón vacío,
una mente sin dueño,
una vida sin rumbo,
una vida con un solo y firme destino:
morir.