Nadie me aclara nada
y no sé el porqué
de ese aire oscuro
que te enmarca,
de esa notable tristeza
por todo el cuerpo,
de los ojos sin miradas,
de la boca sin sonrisa,
de tus palabras sin voz.
Nadie me aclara nada
y no sé porqué
usas sombrero borsalino,
traje de hombre,
por qué nunca miras a los ojos
y musitas oraciones en los oídos de nadie,
y miras al cielo y callas,
y masticas pensamientos
desde una aparente locura
que tal vez sí lo es.
Nadie me aclara nada
y no sé porqué
te escondes detrás de una máscara
que se parece mucho a ti;
por qué callas tantos secretos
y vives al margen de ti.
Nadie me aclara nada
y no sé porqué
un día dejaste de ser tú misma
y viviste mil personajes
a cuál más inoportuno,
a cuál más imprudente.
Nadie me aclara nada
y no sé porqué
tu muerte para mí fue un alivio
y no lloré ni una sola lágrima,
no se alteró ni uno solo de mis latidos
y no te añoro ni te extraño.
Te borraste
y te llevaste todas tus huellas.