Ahora
que el destino me ha desvelado
la mitad de sus secretos,
que no me importa el infierno,
que el miedo me tiene miedo a mí.
Ahora
que escribo los reproches con agua,
que soy amable de dos a tres,
que veo con claridad lo invisible,
que no me muero cada día.
Ahora
que derrocho amor y besos,
que no me escondo tras las esquinas,
que fantaseo con mil concubinas,
que cuando llueve salgo sin gabardina.
Ahora
que mis pesadillas son amables,
que mi primavera dejó de vestirse de gris,
que hay días que rozo la paz,
que anochece a mediodía.
Ahora
que el dolor me hace cosquillas,
que hay noches que no lloro,
que mis dedos mendigan acariciar,
que estoy haciendo reformas en el pasado.
Ahora
que me recreo mirando amaneceres,
que llorar es el pan mío de cada día,
que no hablo mal de nadie,
que corro sin prisa.
Ahora,
es ahora,
cuando empiezo a ser yo.