Todavía hay quien se muere
con la vida sin usar,
con el corazón sin heridas,
ileso, sin un alma
llena de besos y rasguños.
Todavía hay quien evita el sol
y las flores y los deseos
y no se arriesgan a las heridas
de los abrazos y del Amor.
Todavía hay quien se mantiene intacto
expuesto en una vitrina,
a salvo del polvo y los estremecimientos,
vivo pero muerto,
respirando pero sin alegría.
Todavía hay quien está entero,
con el precinto puesto,
sin desembalar,
sin salir a la VIDA.