Tibio y poco más
A fuerza de fijarse en los ecos, en su obstinada repetición exacta, ni una coma de menos, aprendió a ser disciplinado, educado y sumiso, y a no escaparse de sus orejeras. La vida le sonrió con esa mueca rígida que…
A fuerza de fijarse en los ecos, en su obstinada repetición exacta, ni una coma de menos, aprendió a ser disciplinado, educado y sumiso, y a no escaparse de sus orejeras. La vida le sonrió con esa mueca rígida que…
Tan locuaz como el silencio perfecto de sus ojos, que hablan en el idioma insonoro de los brillos y las emociones que son capaces de alborotarse sin voz, sin ruido... Tan locuaz, que puede contar mil amores distintos con sus…
Destierra tu tristeza. Enciérrala en un paquete hermético. Ciérrala con obsesión. Pon una dirección equivocada, sin remite delator, y entrégala en correos. Francisco de Sales
Me han dado el pésame mis más queridos seres queridos, mis familiares, algunos desconocidos… Me han dejado muchos besos y palabras de buena intención. Pero se van. Se van y ninguno se lleva la soledad. La soledad se queda en…
La mañana se fugó con un sapo traicionero; la tarde fue raptada de su cuna por la luna, y ahora, yo, solo quedo, solo quiero, solo muero. Y se me mueren las partes que airosas te jaleaban: se me van…
Aquella sensación tan pazguata de mariposas danzando despacio, de leones agrediéndose cordialmente, de rocas gritando e insultándose… aquella sensación tan inocua de romper el pasado a puñetazos y comerse los cristales resultantes… aquella sensación tan imposible de oírte reír quedamente,…
Qué lentas son las tardes de algunos domingos… Y ya que ni el sueño me visita -mucho menos las rubias despampanantes- y ya que las buenas poesías se enamoran de otros escritores, y ya que la única inspiración que tengo…