Comprendo casi todo:
que amanezca dos veces al día,
que lloren las gaviotas,
que recen los ateos,
que reflexionen los locos,
que un año no haya primavera,
que muerdan los mansos,
que se rebelen los muertos,
que sean buenos los malos,
que prohíban beber agua,
que maldigan los santos,
que morir sea sano,
que los perros hagan huelgas,
que la noche no sea oscura,
que el carbón esté blanco,
que la muerte sea la vida,
que el Cielo esté cerrado.
Lo que no comprendo
es que no me quieras
y que yo te quiera tanto.