Invierno e infierno
riman en su displacer,
en su frío o quemazón,
en la parte dolorosa
de sus muchas espinas.
Olor y dolor
riman a desgana,
sólo les unen unas letras
porque nada tienen en común.
Vida y alegría
no riman;
tampoco les importa
porque viven bien
y todo lo que les une es bueno,
y todas sus consecuencias
son agradables;
comparten que son amadas
por igual y por todo.
Vida, alegría, amor…
luz, esperanza, belleza…
sonrisa, amigo, abrazo…
hay palabras predestinadas
a aportar felicidad.