A ratos.
Sólo estoy bien a ratos.
La mayoría del tiempo
me bambolean las circunstancias,
conozco estados extremos,
o río cuando aún no he terminado de llorar.
A ratos muero.
No sé cómo me recupero, pero instante después
de resucitar por enésima vez,
sigo en el Camino de la Vida pero con marcas y heridas.
A ratos pienso.
Pero no sé qué.
No sé quién piensa aunque escriba “pienso”.
Un intruso me gobierna,
un enemigo toma las decisiones,
un insensato manda por mí.
A ratos este descontrol me descontrola.
Estos vaivenes me marean.
Este sinvivir no es vida.
A ratos exijo al Cielo mi cordura
y reclamo a los Dioses mi paz.
No quiero seguir así,
víctima constante,
apátrida sin refugio,
favorito de la locura.