Recorro el mundo sin hacer paradas,
sin estacarme,
sin quedarme en cada esquina
y sin dejar mi señal como los perros.
Recorro caminos maltrechos
y paisajes inéditos,
rincones hechos para el secreto,
laberintos imposibles.
Recorro el mundo que está aún sin crear,
también el mundo desaparecido,
también el pasado y el futuro.
Recorro el mismo camino una y otra vez
aprovechando los mismos pasos
y las mismas pisadas
de mi propio rastro evanescente.
Recorro mi infancia y mi juventud,
cada paso que di en mi vida;
me caigo en los mismos sitios,
me pierdo donde ya me perdí.
Recorro los vericuetos de mi mente,
sus valles, sus mares y sus lunas.
Recorro la vida hacia adelante y hacia atrás
aunque no me sirve de nada.