Hasta los huesos

Recuerdo

el viento viniendo contra mí,

de frente y sin evitarme,

y la sensación desagradable

de que me penetrara por cada poro,

como si se me clavase;

yo trataba de evitarlo inútilmente

y recuerdo la lluvia poco después

calándome completamente;

la sentía hasta los huesos,

(ya sé que es imposible

pero esa era el sensación)

y recuerdo la noche entrando

también hasta los huesos,

como el viento, como la lluvia,

y después sé que me puse a llorar

y no encontré consuelo

y las lágrimas

y el dolor

y la rabia

y la desesperación,

también los sentí

en los huesos.

Deja una respuesta