Sólo encuentro un pequeño recreo
en escaparme de mi mente
-que es tarea medio imposible-
y refugiarme en la ilusión
-llamada también fantasía-
y negar todos mis problemas
-que son muchos-
y cambiar mis quebrantos por flores
-tarea difícil-
y pintar una sonrisa en mi boca triste
-tarea de artista-
y buscar ánimos donde sea
-en algún sitio tiene que haber-
y reverdecer mi esperanza
-en cualquiera de los matices del verde-
y reconciliarme conmigo
-mi amigo y mi enemigo-
y hacer un pacto con la felicidad
-tarea olvidada-
para ser y estar feliz.