Y ser rió

“Se rompió el mundo”, pensó.

No entendió su propia frase

pero sabía que reflejaba,

perfectamente,

sus sentimientos.

“¿Y ahora qué?”, añadió.

Pero la pregunta quedó sin respuesta.

“Se me rompió el mundo”, corrigió.

“Se me rompió mi mundo”, remató.

Después asistió involuntariamente

a un paseo atropellado por su vida,

con breves paradas en aquellos momentos

destacados por su crueldad

y aquellos otros en los que la vida

le mostraba su cara más oscura.

“A la mierda”, dijo.

“Que se vaya todo a la mierda”, amplió.

“Que la mierda se coma a la mierda”, concluyó.

Entonces, una inesperada cordura

apareció en su mente

y pensó que tenía que reírse de sí mismo.

Y se rió.

Deja una respuesta