Entre su prosa ordinaria
-en la que predominaban tacos e insultos-
a veces se colaba la poesía
y la intercalaba
desconcertándonos.
Mezclar los misiles con Dios,
la mierda con el misticismo
y un exabrupto con el amor,
es tarea reservada solamente a los locos…
o a ti.
Farfullar con un hablar despendolado,
pensar lo impensable y lo imposible,
ser filósofa-malhablada-bruta-profeta,
un desecho a veces lúcido,
una luz que se tutea con las tormentas,
es un placer o un dolor reservado
solamente a los locos…
o a ti.