Ya estoy harto de pelearme conmigo
o con un yo que no me gusta
y con un pasado que no deja de reprocharme
y con un corazón que dice sentirse desatendido.
No puede ser que todo lo haga mal,
que me esté negada la PAZ,
y que yo sea mi más encarnizado enemigo.
No puede ser que el amor
no se relacione conmigo,
que mi llanto sea un manantial imparable,
que la tristeza entristezca hasta mis huesos.
No puede ser este ajetreo
de ir de la pena a la desesperación,
del vacío al sufrimiento,
y no encontrar ni tener un respiro,
un oasis, un cielo de colores,
un futuro sin espinas
y un Paraíso con mi nombre.