Reconozco
y admito sin pudor
ser un mentiroso
casi profesional,
experto,
mostrando al público
quien no soy
como si realmente sí fuera;
soy un personaje irreal,
un funambulista,
un fraude;
lo que muestro es falso,
lo que digo es mentira.
Escondida detrás de estas mentiras
está mi realidad.
Y no me gusta.
No me gusto.
La mentira parece mi salvación
pero sólo alarga mi agonía.
Más me valdría morir
para poder renacer…
y esta vez sí ser yo.