No puedo romper
este mal hábito
incrustado en mí
de mirar las cosas
sin verlas
y escuchar
sin poner atención
y morir todas las mañanas
y total para nada
porque algo me trae de nuevo
a la vida
y atravesar mundos y mares
sin moverme de casa
y llorar por nada
y llorar por todo
y odiarme porque sí
y negarme un buen futuro
y mendigar sonrisas
y coquetear
con la muerte
y no con la vida.