Así, de repente,
cuando nadie lo esperaba,
aparecieron una luz sin origen,
un grito sin garganta,
una nube sin cielo,
un invierno roto,
una hoguera de hielo,
un diablo reconvertido
y un muerto de desamor.
La vida adquiere
todas las formas posibles,
se disfraza de todo,
se entromete en los sentimientos,
es un revulsivo
o un bálsamo,
un masaje en el alma
o el dolor más insoportable.
Vivir requiere
recorrer todos los caminos
que se ponen ante nuestros pies.